El Mogote de los Suicidas es una formación rocosa con una forma muy especial, que a mí se me asemeja al perfil de una virgen o una persona rezando. Durante la noche la escalada de la misma se dificulta. En esta toma se aprecia ya el rapel por la cara norte.
En medio de una tormenta y haciendo tiempo hasta que parase de llover, vi a estos senderistas con una luz espectacular, por lo que puse a toda velocidad el teleobjetivo en mi cámara y casi a punto de perderlos de vista, tomé esta fotografía. Tuve la suerte de que formaban una fila larga de personas. Se puede ver como algunos de ellos comienzan a desaparecer tras el terreno.
Busqué un cielo así durante más de dos meses. Quería mostrar el cielo, y a la vez que se me viese con el frontal encendido. Pasaron diez minutos desde que comienza hasta que termina esta panorámica que llevó muchas fotos de las cuales solo utilicé doce. Lo complicado en estos momentos es que las nubes se mueven rápido y la luz y el color cambian drásticamente en segundos.
Alpinista luchando contra las durísimas condiciones climatológicas, un día de gran ventisca invernal en las Dolomitas italianas. Días como este son la prueba de la constancia y la pasión que sienten los montañeros para conquistar sus sueños.
Alpinistas ascendiendo por la difícil y peligrosa cascada de hielo que forma el glaciar del Khumbu en el camino a la cima del Everest, la montaña más alta del planeta. Un lugar tan hermoso e impactante como ese, nos hace insignificantes.
Días y semanas me lleva planificar mi proyecto anual para situarme en el lugar perfecto y coincidir en el momento oportuno. Las auroras danzan en el cielo austral mientras subimos a la plataforma. La misión se completa después de subir 800 m de desnivel con pendientes muy empinadas de 47 grados y a -21 ºC de temperatura. Esta imagen es una panorámica vertical de dos tomas, que ayuda a captar la geometría en primer plano.
La figura intrépida de Diego Molano, un atleta de highline emerge de un paisaje misteriosamente desdibujado por la espesa niebla. La cuerda tensa, apenas visible en la neblina, se convierte en el único anclaje tangible en este escenario etéreo. El equilibrio del deportista, desafiando las incertidumbres que oculta la bruma en el vacío de más de 250 metros.